El Castell Gala Dalí de Púbol es como ningún otro castillo de Cataluña. Una auténtica fortificación medieval —con orígenes en el siglo XI y una sala gótica del siglo XIV— se convirtió en 1969 en el regalo personal más extraordinario de la historia del surrealismo, cuando Salvador Dalí lo compró y rediseñó meticulosamente como residencia privada para su esposa y musa de toda la vida, Gala.
La única condición de Dalí era que él mismo no podía visitarlo sin el permiso escrito de Gala. Decoró cada estancia con detalle obsesivo y fantástico: techos pintados con cielos en trampantojo, mobiliario con temática wagneriana (Gala era devota del compositor), muebles diseñados por Dalí que parecen salidos de un sueño febril, y jardines poblados con sus características esculturas de rinocerontes y elefantes de patas larguiruchas. La piscina luce estatuas clásicas adornadas con objetos surrealistas; el dormitorio es un santuario al gusto de Gala, no al de su marido.
Gala vivió aquí en gran soledad a partir de 1971, recibiendo a Dalí en visitas autorizadas, y murió aquí en 1982. Dalí la hizo enterrar en la cripta del castillo, donde permanece. Desolado por su muerte, Dalí se retiró brevemente al castillo antes de ser trasladado a Figueres, donde murió en 1989.
Junto con el Teatro-Museo Dalí en Figueres y la casa Dalí en Cap de Creus, Púbol forma el Triángulo Dalí —tres emplazamientos que en conjunto constituyen la mayor obra de arte surrealista del mundo. La escala íntima del castillo y su carácter profundamente personal lo convierten en el más emocionante de los tres.