Los caballeros del Temple llegaron a Cataluña a principios del siglo XII por invitación de Ramon Berenguer III, quien les legó su propio condado en su testamento. Lo que siguió fueron dos siglos de transformación militar, económica y arquitectónica que dejaron una huella permanente en el paisaje catalán.
Gardeny — La capital templaria
La ruta comienza en Gardeny, el cuartel general administrativo de la orden en Cataluña, encaramado en una colina sobre Lleida. Fundado en 1154, no era solo un castillo sino una ciudad autónoma: iglesia, casa de encomienda, graneros y torres dispuestos alrededor de un patio central.
Claramunt — El centinela de la montaña
Desde Gardeny, la ruta serpentea hacia el sureste por las colinas del Anoia hasta Claramunt, una fortaleza románica espectacularmente situada sobre el valle del río Anoia. El torreón y el doble recinto de murallas se conservan en un estado notable.
Miravet — El último bastión
El punto culminante de la ruta es Miravet, donde el Ebro forma una gran herradura bajo un acantilado de piedra caliza. Este fue el último castillo templario de la Península Ibérica en caer tras la supresión de la orden — su guarnición resistió más de un año a las fuerzas reales en 1308–1309.