La llanura del Empordà es uno de los paisajes más ricos en historia de Cataluña. Atrapada entre los estribos pirenaicos y la costa de la Costa Brava, ha sido disputada por griegos, romanos, visigodos, moros, francos y todas las potencias posteriores que codiciaban los pasos pirenaicos.
Sant Ferran — Coloso barroco
Comience en Figueres con la fortaleza barroca más grande de Europa. Las murallas en estrella de Sant Ferran encierran una superficie tan vasta que aquí se almacenó en 1936 la totalidad de la reserva de oro republicana española.
Peralada — Vino, libros y murallas
La ciudad medieval de Peralada está rodeada por un anillo de murallas que aún la define en gran medida. Su castillo, hoy hotel de lujo y casino, conserva una notable biblioteca y un museo del vino.
Quermanco — Ruina romántica
Sobre el pueblo de Peralada, el esquelético torreón de Quermanco corona un espolón rocoso volcánico. Su silueta frente a los Pirineos es una de las más fotografiadas de Cataluña.
Requesens — Perdido en el bosque
En el corazón del macizo del Albera cerca de la frontera francesa, Requesens es el castillo más remoto de este circuito. El núcleo del siglo XII está rodeado de añadidos medievales tardíos, todo ello lentamente recuperado por el bosque de alcornoques.
Púbol — El regalo de Dalí
Termine el circuito en Púbol, donde Salvador Dalí restauró un castillo gótico-románico como regalo para su esposa Gala en 1970. Las intervenciones surrealistas junto a la arquitectura medieval auténtica crean una combinación única en el mundo.