El oeste de Cataluña — los condados de Pallars, Urgell y Bages — fue la zona fronteriza de los primeros condados catalanes medievales. Aquí, en los siglos X y XI, los señores cristianos avanzaban hacia el sur contra el territorio moro, construyendo una cadena de torreones, iglesias y monasterios que son de las mejores expresiones del arte románico en toda Europa.
Mur — El castillo pintado
Comience en Mur, un elemental torreón románico y colegiata encaramados sobre el desfiladero de la Noguera Pallaresa. La iglesia fue despojada de sus extraordinarios frescos absidiales del siglo XII en 1919, vendidos a un coleccionista americano y conservados actualmente en el Museum of Fine Arts de Boston.
Cardona — Sal, poder y piedra
Desde Mur, descienda a Cardona, donde el mayor complejo castral románico de Cataluña corona una montaña de sal sobre el valle del Cardener. La colegiata de Sant Vicenç, consagrada en 1040, es considerada la obra maestra de la arquitectura románica catalana.
Claramunt — Fortaleza del valle
El circuito termina en Claramunt, donde un doble anillo de murallas desciende por un espolón calcáreo sobre el río Anoia. El castillo es menos visitado que Cardona pero más evocador como ruina.